1. Escuchamos y recopilamos información
Analizamos el tipo de comunidad, sus principales problemas, contratos, cuentas e incidencias.
La gestión no termina al registrar una factura o enviar un correo. Cada asunto debe quedar integrado en una forma de trabajo clara para la comunidad.

Analizamos el tipo de comunidad, sus principales problemas, contratos, cuentas e incidencias.
Identificamos prioridades, documentación pendiente, deudas, vencimientos y actuaciones necesarias.
Explicamos cómo se organizarán las cuentas, incidencias, comunicaciones y seguimiento.
Gestionamos cada actuación dentro del alcance acordado y mantenemos informado al presidente.
Comprobamos periódicamente contratos, gastos, incidencias y próximos riesgos. La comunidad no debería descubrir los problemas cuando ya se han convertido en una derrama.
Siete preguntas rápidas. No guardamos ninguna respuesta: el resultado se calcula en su propio navegador.
1¿Las incidencias tienen un estado y un responsable claros?
2¿Entiende con facilidad las cuentas y los gastos?
3¿Se revisan periódicamente los contratos con proveedores?
4¿La morosidad se controla y se comunica a tiempo?
5¿Los acuerdos de junta se ejecutan en un plazo razonable?
6¿La comunidad se anticipa a las obras y al mantenimiento?
7¿La presidencia recibe información suficiente sin perseguirla?
Cuéntenos la situación y prepararemos una primera orientación.